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Carla Montecinos, aprendiz y próxima instructora de Yoga

Carla Montecinos, aprendiz y próxima instructora de Yoga

En nuestra sección de estilos de vida queremos compartir con ustedes la experiencia de vida de nuestra querida amiga, Carla Montecinos, quien se ha dedicado a estudiar durante el último tiempo la filosofía y la práctica del Yoga, dedicándole un sitio importante en su vida y en armonía con una serie de actividades que le ayudan a complementar su cotidiano.

Carla es amiga y fue compañera de Biología en Valparaíso de Luz y Leandro y desde entonces compartió inquietudes, desafíos y sueños en común con los fundadores de Apícola del Alba. En su devenir ha complementado su formación con áreas pedagógicas, incluyendo últimamente prácticas integrales para desarrollar y fomentar una vida cada vez más saludable. Les compartimos una conversación que tuvimos con ella, donde nos cuenta su despertar a este mundo del yoga y nos adelanta sus próximos desafíos. Esperamos que sirva de inspiración y antecedente para muchas personas que viven situaciones similares, esperando ese punto de inflexión que transforme un antes y después en un despertar de consciencia. 

Apícola del Alba : Amiga, nos conocemos desde hace varios años. Siempre hemos estado muy en frecuencia respecto a una serie de necesidades que hemos al menos identificado, necesidades desde la perspectiva de la salud e incluso desde la espiritualidad. Y si bien lo que nos unió en un comienzo fueron búsquedas más intelectuales, ya que llegamos al mundo de las ciencias empapadas de ansias de conocimiento, cuéntanos cómo es que con el tiempo se fueron transformando tus preguntas, tus búsquedas y cómo en ese camino te encontraste con el yoga.

Carla : Me acerqué a la Biología a causa de mi fascinación por la naturaleza y sus dinámicas, más que por  el desarrollo de investigación científica, por lo que no me ha sido difícil dejarme llevar por las enseñanzas provenientes de oriente, cuya lógica es diametralmente diferente a la occidental. El yoga no es una religión, es un conjunto de técnicas que te permiten alcanzar la plenitud. El científico que es capaz de abandonar la necesidad de evidencia para validar una disciplina, se acercará al yoga desde la intuición. El científico que necesita evidencia para practicarla, se encontrará con muchos estudios que avalan los beneficios del yoga sobre la salud mental, emocional y física. 

Además, siempre me llamó la atención esa mezcla de ejercicio físico y espiritualidad del Yoga, al menos así lo percibía desde lejos. Durante mucho tiempo la bicicleta fue una compañera que supo llenar muchas necesidades relativas al deporte, a la desconexión, al manejo de estrés. Sin embargo cuando tuve a mis dos hijos y decidí trabajar media jornada para poder estar con ellos el resto del día, me llené de obligaciones intentando cumplir múltiples roles, colgué la bicicleta y me hundí en el estrés. Porque en la vorágine de rendir en la pega y en la casa olvidé cómo detenerme antes del colapso. Vagué de psicóloga en psicóloga buscando ayuda, y cuando caí en la cuenta de que las psicólogas no me estaban dando las respuestas que yo buscaba a mis problemas, provenientes del pasado y el presente, cambié de estrategia. Necesitaba encontrar alguna disciplina que me diese herramientas para manejar el estrés, sin tener que recurrir a fármacos. El yoga me llegó como le es propio: fluyendo. Decidí estudiarlo formalmente para adquirir la teoría y la práctica necesaria como para incluirlo en mi vida, y desde ahí compartirlo con mis hijos y mi compañero, y por qué no, llevarlo a lugares donde el yoga aún no llega, como por ejemplos zonas rurales.  

Apícola de Alba : Entonces más que el yoga cambiando tu estilo de vida, estoy entendiendo que el yoga fue un tránsito a través del cual te permitiste desarrollar, o como dices, dejaste fluir las energías que antes estaban obstaculizadas por decisiones de vida que a veces nos superan, sobre todo en cuanto a demandas de tiempo. ¿Podrías describir el proceso interno que experimentaste descubriendo en el yoga ese camino hacia un nuevo estado?

Carla : El estudio del yoga me ayudó a volverme más consciente de mi realidad mental y física, y también espiritual. Pasé por una especie de “despertar” en el presente, y desde ahí empecé a asumir la realidad de otra manera, con otra mirada. En consecuencia, comencé a tomar decisiones con mayor lucidez  para mejorar y generar cambios más profundos y trascendentes.

Apícola del Alba : En realidad suena muy coherente, casi intuitivamente una persona podría entender que efectivamente el cambio requiere de al menos un cambio de perspectiva y desde ahí la transformación hacia lo que buscamos. Imagino que cada persona con su hermosa y enorme diversidad de formas de ser, historias y búsquedas requiere de diferentes gatillantes que les hagan ese click, o ese llamado que nos invite a cambiar el foco. Y quizás relacionada con esa diversidad de vidas es que existen también diferentes tipos de yoga que son más apropiados que otros dependiendo de la búsqueda. Al respecto, ¿tú tienes un estilo de Yoga favorito?

Carla : Durante el desarrollo de mi aprendizaje y mi búsqueda en este mundo del yoga he quedado especialmente enganchada con el Kundalini, que es un estilo que tiene relación con la movilización de la energía a través de la columna. Este tipo de práctica tiene la capacidad de elevar tu potencial creativo incluso. La energía del sistema endocrino (que es el que secreta hormonas) se combina con la energía del sistema nervioso, generando un tremendo grado de sensibilidad que estimula al cerebro, recibiendo e integrando señales. Entonces, te vuelves total e íntegramente consciente y puedes disponer de toda tu capacidad creadora.

Con el Kundalini se combinan posturas clásicas, meditación y mantras, todo en coordinación con la respiración y el movimiento. Además, a mí me fascina en particular el simbolismo asociado, en donde la columna emula a una serpiente que representa la energía y que se dice que está durmiendo enroscada en la base de la columna vertebral. Y es al despertar esta serpiente cuando se genera una liberación de energía o un movimiento de energías únicas en su tipo. Preciosa analogía, me encanta.

Apícola del Alba : ¿Podrías contarnos cómo ves los cambios en tu vida, o mejor dicho podrías identificar los beneficios del Yoga en tu día a día?

Carla : Bueno, en mi caso, y como a mucho les sucede, el estrés que experimento está relacionado a las actividades cotidianas, que gracias a mi práctica de yoga ha disminuido bastante. En época de muchas obligaciones y poco tiempo mi manera de invocar al yoga -a lo largo del día-, es a través del manejo de los ritmos de respiración. Esto me lleva a tomar conciencia del momento y entrar en equilibrio con el entorno.

Además, el yoga me ha ayudado a tomar conciencia de las posturas corporales, de mi estado físico, en el sentido de reconocer más certeramente malestares y placeres.  Y emocionalmente el cambio ha sido bastante profundo. Vivo la vida en forma más consciente, en todo sentido.

Apícola del Alba : Entonces, efectivamente se puede armonizar la práctica de Yoga con otros aspectos de la vida moderna. Porque algunas personas creen que hay que tener una disposición especial, sea en tiempo, en espacio o rutinas preestablecidas. Pero al parecer y de acuerdo a la experiencia que nos cuentas, el yoga no sólo se vuelve una excelente alternativa para condicionar tu cuerpo y mente, sino que además te ayuda a profundizar en preguntas internas, acercándonos a una reflexión que sin duda ayudará a mejorar nuestra relación actual con el presente cotidiano.

Con relación a la práctica en sí misma, sabemos que uno de los elementos claves cualquiera sea la rama de yoga a desarrollar es la respiración, ¿utilizas algún aliado para potenciar estados emocionales durante tu práctica de Yoga?

Carla : La verdad es que sí. Suelo acompañar la práctica con aromaterapia. Me ayuda a tomar más conciencia de la respiración, despertando la sensorialidad. Lo he usado en mis clases y las personas me han agradecido, porque ayuda a conectarse, y a generar un ambiente más cálido y que te invita a dejarte llevar. Mis aromas preferidos son las Aguas de Colonia del Bosque y Padme, de Apícola del Alba. Además, cuando estoy algo congestionada utilizo el Aceite Prana, que me encanta. Es el clásico del invierno en mi casa.

 

Como pueden ver, nos encantó conversar con Carla y darnos cuenta que continuamos acompañándonos en los caminos mutuos, y aunque con pequeños matices, seguimos en la búsqueda del equilibrio, el bienestar integral y el amor por lo natural.

Carla Montecinos es practicante de Yoga, prontamente a graduarse como instructora y desde abril estará en Valdivia comenzando un hermoso proyecto de vida en suelo fértil para ideas de integración y desarrollo sustentable. ¡Esperamos tener pronto nuevas novedades sobre ella que podrían interesarles!

 

Foto: kundalinicordillera.blogspot.cl


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