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Conversando con nuestra querida Pamela Vásquez, en la familia Del Alba desde sus inicios.

Conversando con nuestra querida Pamela Vásquez, en la familia Del Alba desde sus inicios.

Pamela Vásquez lleva 12 años con nosotros, conoce su historia y cómo ha llegado a ser la persona clave detrás de la calidad Del Alba.

¿Cómo conociste a Apícola del Alba?

Apícola del Alba la conocí mediante una prima porque al principio sólo la empresa tenía una casa y ahí mi prima trabajando con Luz me comentó que necesitaban a una persona para hacer el aseo.

Entonces yo me presenté y después de eso estuve casi un año trabajando en el aseo de esta pequeña empresa, que consistía en el aseo tres veces a la semana. En ese tiempo la casa era el mismo taller, y luego el 2006 Luz me ofreció trabajar en producción.

Entonces empecé a coordinarme con Luz en las tareas de la casa y de la Apícola. En ese entonces sólo tenían miel, spray de propóleo y propóleo al 20% y con el tiempo fui aprendiendo paso a paso la producción de éstos y los muchos productos que hoy son parte dela Apícola.

Pero en ese entonces lo primero aprendido fueron los detalles de la producción de algunos pocos productos.

¿Cómo empieza tu relación con Curacaví? ¿Tu familia es oriunda de Curacaví?

Mi familia, y en especial mi madre es del sector de Carén muy cerca de Curacaví. Yo nací en Curacaví y toda mi vida he vivido en el pueblo. Soy nacida y criada en Curacaví y mi padre también.

¿Cómo fuiste familiarizándote con la cosmética natural?

La verdad es que todo lo he aprendido estando en la Apícola. Antes yo no le daba importancia a los componentes del champú, de las cremas, ni lo que comíamos. Aquí aprendí a darle importancia a los componentes que traía cada producto. Si trae algo o si no trae sal, son cosas que fui aprendiendo y que Luz nos ha enseñado.  Nos ha enseñado a todos un poco. Yo aprendí los usos de varias materias primas como la Ortiga, el Propóleo, la Melisa, y a medida que fui aprendiendo labores de producción, fui dándome cuenta de lo que contenían los productos de buena calidad.

Cuando aprendimos además a maquilar, es decir, a formular un producto y a mandarlo a crear a laboratorios especializados, con una fórmula determinada, entendí la importancia de las materias primas y conocí la Lavanda, la Melisa, el Propóleo, etcétera.

También fui aprendiendo otras áreas de la producción, como por ejemplo, el envasado. Fui entendiendo la importancia de diferenciar entre los diferentes plásticos, lo que es un PET, qué tipo de material o envase es ventajoso para tal producto. También aprendí cuál eran las cantidades mínimas que podían tener algunos tipos de conservantes para no alterar la calidad del producto, cosas así.

¿Cuáles son tus principales intereses actualmente?

En lo personal lo que más me preocupa es mi familia y en eso está mi hijo más pequeño Renato que va a empezar a su etapa escolar. También tengo una otra hija mayor  y son ellos los que me mueven generalmente. Luego en lo laboral me importa dedicarme 100% a la Apícola. En mis pensamientos siempre está la Apícola y es un tema serio de verdad, porque me cuesta mucho desconectarme de ella. Y aunque hoy día he podido delegar el trabajo que antes yo hacía y que pensaba que nadie podía hacer, aprendí a tenerles confianza a mis compañeras y me han demostrado que pueden hacerlo bien.  A esta altura ya estoy orgullosa de mi equipo.

Pero aunque tenga la posibilidad de delegar el trabajo me cuesta soltar. Soltar la responsabilidad, y me veo en un futuro, imaginando que la Apícola ha crecido y que yo pueda estar a cargo de todo el proyecto de la Apícola, y que así Luz pueda dedicarse exclusivamente a ampliar los límites de la Apícola proyectando nuevas líneas de productos. Realmente sueño con que la Apícola crezca y yo con ella.

¿Cuál es tu labor actual en Apícola del Alba?

Hoy día yo soy la coordinadora general de diversas tareas en la Apícola. Especialmente estoy a cargo de la programación de la producción de las diferentes líneas, de todos los productos. También apoyo procesos de compra o venta y como lo relaciono con la producción estoy preocupada de que los stocks estén siempre disponibles para que podamos tener los productos a la venta y a los tiempos correspondientes.

Además hago seguimiento a todas los departamentos actuando como coordinadora general para verificar errores y subsanarlos con el fin de que cada vez ocurran con menos frecuencia. Lo mismo para el packing, estoy a cargo de hacerle seguimiento para evitar que ocurran errores.

Sin embargo, siempre tengo que estar disponible para lo que sea necesario solucionar entonces tengo que tener la capacidad de resolver y tomar decisiones propias, esperando a tomarlas bien. Afortunadamente, el tiempo me ha demostrado que he tomado buenas decisiones y que pocas veces he tenido que reparar algo y eso mismo ha generado la confianza que tienen Luz en mí y me considera para proyectos futuros. Por ejemplo nuevos productos en los cuales me pide opiniones o apoyándola para que se dedique a algo exclusivamente y yo quedo a cargo de la producción absoluta.

¿Qué nuevas experiencias laborales has podido realizar en tus labores en la Apícola?

En un principio lo más impresionante e interesante fue aprender el área de producción. Eso implicaba entrar a un laboratorio y familiarizarme con los instrumentos que se utilizan en un laboratorio; probetas, placas de Petri, matraces, etc., cosas con las que yo no estaba familiarizada. Todos esos materiales yo ni siquiera los conocía, y luego aprendí técnicas de por ejemplo, cómo medir las concentraciones.

Después aprendí temas administrativos, a manejarme en la computadora, hacer cálculos, a tener un orden de la estructura del personal de la Apícola.

También me he dado cuenta que antes era más fría o me costaba relacionarme con las algunas personas, así que aprendí en mi trabajo con la Apícola a desenvolverme mejor y a establecer relaciones cordiales con los proveedores. Entonces también aprendí a tener un mejor trato con las personas.

Realmente los chiquillos (Luz y Leandro) me dieron la oportunidad de aprender varias cosas nuevas y es por eso que yo los quiero y les agradezco la oportunidad de trabajar en la Apícola, porque el valor que le tengo es más que el monetario, sino que es un cariño creado gracias a esa confianza mutua que se generó entre los chiquillos y yo.

Siento que el día a día es para mí un agradecimiento. Entonces en función del crecimiento de la Apícola yo también fui creciendo, y eso es el mejor pago que puedo haber tenido de la Apícola.

¿A qué actividades te dedicabas antes de comenzar a trabajar en la Apícola?

Este fue mi primer trabajo, antes sólo era dueña de casa, aunque el trabajo de la casa es tanto como esto.

Lo que más me llama la atención de mis compañeras de trabajo, quienes han trabajado en otras partes antes, es que aunque reconocen que las condiciones de trabajo sean estupendas en la Apícola, como vienen con otras experiencias también vienen con costumbres diferentes y a veces les cuesta adaptarse.

En mi caso es diferente porque como es mi primer y único trabajo, no tengo comparaciones que hacer y a veces creo que todas las empresas son como Apícola del Alba y me encuentro con la situación de compañeras nuevas que vienen con otras costumbres y ahí se genera como un choque cultural, pero con situaciones muy específicas.

De esa manera, comparando con las experiencias de mis compañeras he aprendido que es lo bueno y lo malo que puede haber en una empresa, pero me cuesta entender cuando las chicas que vienen de afuera cuentan lo malo que eran sus condiciones laborales anteriores y terminan actuando o repitiendo las mismas prácticas antiguas. Me cuesta entender cómo les cuesta adaptarse a las maneras amigables en las que trabajamos acá.

¿Has tenido la oportunidad de conocer ideas o filosofías nuevas a partir de tu trabajo en Apícola del Alba?

Con relación a los principios de la Apícola, yo antes no comprendía la importancia de la naturaleza o de a poco fui aprendiendo nuevos hábitos para valorar lo natural, lo verde, los animales, mantener un espacio limpio, y comprar y consumir productos sanos o alimentos saludables. Todo eso fue cambiando y fue incorporándose en mi vida y en la vida de mis hijos.

Me impresionó que cuando la empresa tenía pocos años y había más tiempo, hicieran jornadas de limpieza en las que participaban Leandro y Luz para ir a limpiar quebradas o ir a limpiar los cursos de ríos de la comuna, que estaban llenos de basurales.  Entonces me di cuenta que para ellos es un tema importante la contaminación y la acumulación de basura, y más allá incluso de la empresa, es un hábito de vida y eso yo también lo incorporé a mi vida.

También reconozco que dejé atrás prácticas que antes comúnmente hacía. Ahora ya sé que hay instituciones, que está la municipalidad quienes se encargan de manejar o de gestionar o deberían hacerse cargo de la basura, y ya no es necesario contratar al carretón para que vayan a votar la basura a cualquier parte. Por eso me volví más consciente, y eso fue ahora que se la importancia que tiene la naturaleza. Sobre todo pensando en todas las materias primas naturales que utilizamos en nuestra empresa.

También, es importante que gracias a mi trabajo en la Apícola me volví una consumidora más preocupada. Ahora antes de comprar cualquier cosa leo los ingredientes y me preocupo y entiendo los componentes que tienen. Ya sé el valor de un producto sean natural y los prefiero por sobre otros. Todo eso antes no lo yo no lo hacía, pero ahora es casi como un reflejo, lo hago automáticamente.

¿Cómo ves la relación del público que vive en Curacaví con relación a la Apícola? ¿La comunidad de Curacaví reconoce a Apícola del Alba?

Hay mucha gente que todavía no conoce lo que hace la Apícola y eso se debe principalmente a que el pueblo es bastante rural aún, donde la gente es sencilla y es ajena a las nuevas ideas y filosofías que hay en los nuevos mercados de productos cosméticos y de alimentación saludable.

Sin embargo, hay un grupo de personas que conoce y reconoce a la Apícola por sus acciones sociales dado que la Apícola tiene relación con algunas organizaciones locales, como aquellas que se preocupan por los animales. La Apícola ha participado anónimamente en actividades para ayudar y socorrer a los animalitos en las crisis de los incendios por ejemplo. Otras veces, a través de organizaciones sociales que necesitan apoyo a beneficio. Entonces la Apícola en general tiene una participación activa en este tipo de actividades principalmente porque la gente, las mujeres que participan de la apícola, que trabajan en la Apícola son parte cotidiana de estas organizaciones sociales.

Pero a la Apícola no le gusta hacer visible estas labores de beneficio sino que lo hace más que todo porque son tema y parte de la vida de las personas que conforman la familia del Alba. Y ya que la Apícola tiene como un valor principal el cariño y la familiaridad, en el trato interno lo más importante es estar con tu gente. Cuando se necesita ayuda y algunas de nosotras lo requiere, la Apícola siempre está ahí.

¿Cuál es la diferencia que ves en la Apícola con el resto de las empresas en su relación con los trabajadores?

Yo los puedo comparar aunque no por experiencia propia sino que por lo que se por mi familia, por la experiencia que tienen mis parientes y la experiencia que tienen otras compañeras de trabajo que hoy día son parte de la Apícola.

Lo que entiendo es que estas condiciones de trabajo que se dan en la Apícola son totalmente diferentes a las que se encuentran comúnmente en una empresa. Una llega acá y se encuentra con un trato humano más familiar y permisivo. Principalmente porque Luz y Leandro que aunque sean nuestros “jefes” siempre se ponen en el lugar de cada uno de nosotros. También es curioso que aunque no fue propuesto intencionalmente,  la mayoría de los trabajadores de la Apícola somos mujeres y madres, todas dueñas de casa. Entonces a todas nos une lo mismo, nos preocupa por sobre todo, nuestros hijos y los horarios que le damos dedicamos.

Entonces esa paciencia, esa dedicación que podemos darle a nuestros hijos, esa flexibilidad de los horarios, se basan en ese cariño y esa complicidad de Luz y Leandro, y eso no se encuentra con facilidad en otros trabajos.

Por eso es que las condiciones de trabajo en la Apícola son únicas, porque más que tener un trabajo,  y aunque a veces tenemos tanta demanda que nos volvemos locas tratando de cumplir, siempre las condiciones van a jugar a nuestro favor, ya que siempre podemos contar con nuestro equipo, que funciona como una familia. Eso es lo que vuelve invaluable el trabajo en la Apícola, saber que nuestros jefes nos comprenden y nos permiten seguir manteniendo y cuidando de nuestras propias familias, lo que muchas veces en otros trabajos simplemente es imposible hacer.

Así que como una valora estas condiciones de trabajo que son tan especiales, una aprende a valorar y a cuidar el trabajo, pero no sólo por conveniencia sino que por la misma Apícola. Entonces es un cuidado mutuo.


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